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Economía

Alemania, Francia y la recesión: dos caminos, una meta

La solicitud francesa de más dinero para el “Programa de apoyo coyuntural de la Unión Europea” pone a ambos países en una incómoda posición. ¿Da Merkel muy poco o es Sarkozy el que pide demasiado?

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Consultas binacionales en París: Nicolas Sarkozy, Angela Merkel.

Alemania y Francia, dos de las economías más potentes de Europa, emprenden vías separadas pero en la misma dirección para combatir la grave crisis económica y por lo que la canciller germana, Angela Merkel, y el presidente galo, Nicolas Sarkozy, acordaron este 24 de noviembre en París acordar medidas.

La verdad es que los caminos entre Sarkozy y Merkel se dividen, como en la vida real, a la hora de hablar de dinero. Mientras la mandataria alemana prefiere mantener, junto con su ministro de Hacienda, el socialdemócrata Peer Steinbrück, una rígida política de ahorro, el presidente Sarkozy quiere lanzar un paquete de medidas coyunturales para la Unión Europea respaldado con un holgado monto de dinero.

Plan coyuntural de la UE este miércoles

Previendo empero, que una vez gastado el dinero en medidas de aún incierto resultado poco podrá hacerse, la canciller alemana abogó en París por no tirar la puerta por la ventana: “El aporte de Alemania es grande y ya está comprometido”, acotó Merkel queriendo decir que, por ahora, no está a dispuesta a soltar más dinero.

La Comisión Europea presentará este miércoles un programa coyuntural para Europa que pondrá a disposición 130 mil millones de euros para promover la actividad productiva de sectores que estén en problemas. Para cubrir la suma anunciada, la UE redispondrá de medios inicialmente previstos para otros rubros. A este dinero se agrega el que deberá ser aportado por cada uno de los 27 miembros de la Unión que equivale al 1% del monto total.

¿Y quién va a pagar? - Los contribuyentes mismos

Alemania contribuye con unos 25 mil millones de euros al “fondo” de la Unión Europea para la recuperación de la economía. Una fuerte e inesperada carga para las entidades aportantes: la federación, los Länder y los municipios.

Berlín no la tiene fácil como cree Sarkozy con las exigencias de Bruselas. Antes de que la ola de bancarrotas bancarias e hipotecarias empezara a correr, el Gobierno de Merkel ya se había visto avocado a aprobar la reducción de la carga tributaria de las familias alemanas que se abstienen de tener hijos porque, entre otras razones, no cuentan con los suficientes recursos para costear su crianza.

Con el fin de promover la actividad empresarial y el consumo interno, la contribución obligatoria de los trabajadores al subsidio de empleo será también reducida a partir de 2009, medida ésta que también había sido aprobada antes de los alegres planes de Sarkozy.

Ni Alemania ni Francia bajarán impuesto a IVA

En lo que sí coinciden Merkel y Sarkozy es en descartar bajar el impuesto sobre el valor añadido IVA a diferencia de otros países como el Reino Unido. "Si reducimos el IVA, ¿qué aporta? Sólo precios más bajos. Creemos que otras medidas como las de insistir en innovación e investigación serán más efectivas para nuestras economías", explicó, por su parte, Sarkozy, tras el encuentro que mantuvo con la jefa de gobierno alemana en el marco de la décima cumbre bilateral. Al descartar la reducción del IVA, Merkel señaló: "Un IVA más barato no es la solución correcta, ni para Francia ni para Alemania. En eso estamos de acuerdo".

A pesar de la armonía demostrada, los mandatarios no anunciaron medidas concretas. "Acabamos de encaminar nuestro paquete", dijo la canciller. “Los pronósticos coyunturales cambian a diario, casi cada hora", añadió la mandataria, quien explicó que a principios de enero de 2009 la coalición que gobierna Berlín estudiará si es necesario emprender otras acciones y éstas serán acordadas con Francia y otros socios.

La especial responsabilidad de Alemania y Francia

Por último, la canciller señaló que los 130.000 millones no son una "orden" de Bruselas, sino una "referencia". Alemania ya ha tomado medias concretas y ahora hay que dejar que surtan efecto, es la convicción de Angela Merkel quien aboga porque no haya gastos adicionales. "Se puede hacer mucho sin movilizar dinero", acotó entonces Sarkozy. En todo caso, la conclusión del encuentro Berlín-París es que ambos países son conscientes de su "especial responsabilidad" de volver a encauzar a toda Europa hacia el crecimiento.

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