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Europa

Alemania-Francia: "Aleteos arrogantes del gallo gálico“

En Francia desaparece a ojos vista la popularidad del excéntrico presidente. También fuera del país, incluyendo Alemania, Nicolás Sarkozy no siempre cae bien.

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"No se descarta que pase también por un proceso de depuración"

Aduciendo “problemas de agenda”, París ha suspendido dos citas franco-germanas. Para el 26 de febrero estaba previsto que la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, recibiera a su homólogo alemán, Peer Steinbrück. El presidente francés dispuso de otra manera: la prefirió a su lado durante una gira por empresas de las regiones rurales. El 9 y el 16 marzo hay elecciones regionales en Francia y, en vista de ello, el cuidado de las relaciones bilaterales ocupa un segundo puesto. La cumbre inoficial entre la canciller alemana, Angela Merkel, y monsieur le président, planificada desde hace tiempo para el 3 de marzo, había sido ya postergada para tres meses después.

Ambiente cargado entre París y Berlín

A nivel diplomático se intenta restarle importancia. Pero que por el momento hay tensiones entre París y Berlín no es un secreto. La canciller alemana sigue disgustada por la Unión Mediterránea de Sarkozy. Pensada originalmente como un premio de consuelo para Turquía -a quien el presidente galo no quiere en la Unión Europea-, este proyecto ha cobrado seriedad para París. Francia divide con ello la UE, además que está reclamando para sí el liderazgo europeo: así se piensa con disgusto en Alemania. El malestar se agudiza con el hecho de que el 13 de julio estén invitados a París todos los líderes de las riberas mediterráneas –un día antes de que los jefes de Estado y de Gobierno se den cita ahí mismo para inaugurar la presidencia semestral francesa.

Deutschland Frankreich Nikolas Sarkozy bei Angela Merkel in Schloss Meseberg

En septiembre de 2007, con la canciller alemana, Angela Merkel

Una metedura de pata tras otra

No sólo en Berlín este francés voluntarioso ha sido una fuente de irritaciones desde su victoria electoral del 6 de mayo de 2007. En enero de este año prometió a los pescadores de su país que durante la presidencia francesa de la Unión Europea se encargaría de abolir las cuotas de pesca, no obstante haber firmado días antes la ley europea que regula ese asunto. A su ministro de Agricultura le tocó arreglar el asunto.

A comienzos del mes de febrero, el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, recriminó al gobierno francés sus escasos esfuerzos ahorrativos. También a comienzos de mes, diplomáticos franceses sacaron a circulación la idea de un tratado de asociación con Ucrania, según informa el semanario Die Zeit, echando leña al fuego del tema de futuras ampliaciones de la UE. Y, por si fuera poco, Suiza, Canadá y Bélgica están enfadadas porque el presidente Sarkozy pretende integrar TV 5 Monde en un holding puramente francés, pasando por alto que sus socios tienen una participación de un tercio en ese canal francófono. En este contexto, el izquierdista diario Libération habla del “arrogante aleteo del gallo francés”.

“La política exterior de Sarkozy es política interna”

Para Frank Baasner, director del Instituto Franco-Germano de Ludwigsburg, una valoración de la política exterior del presidente francés debe tener en cuenta la presión a la que se halla sometido. “Faltan sólo dos semanas para las elecciones regionales. Si su partido sufriese una derrota, su popularidad acabaría por los suelos”, asevera Baasner. Y debido a que Sarkozy quiere hacerlo todo él mismo, la presión es mayor.

Nicolas Sarkozy mit Moammar Gadhafi in Libyen

Con Moammar Al Gaddafi, julio 2007 en Trípolis

Una línea de política exterior no se ve aún, opina el especialista y añade: “Exagerando la formulación: la política exterior de Sarkozy es política interna”. Por ejemplo, con su ejército en el golfo Pérsico le muestra a los franceses que Francia -potencia atómica y miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con derecho a veto- está en condiciones de ejercer una política militar independiente. En su postura frente al líder de Libia, Muammar Al Gaddadfi, se trata básicamente de conseguir contratos para la industria atómica francesa.

¿Sarko, el nuevo de Gaulle ?

Autocratismo y pose omnipotente se le reprocha principalmente a Nicolas Sarkozy; lo mismo que se ha criticado a anteriores presidentes franceses, sobre todo a Charles de Gaulle. El general de la Resistance y primer presidente de la Quinta República confirió a Francia un poder atómico independiente de Estados Unidos. En 1962 hizo un llamado a “una Europa de patrias”, bajo el liderazgo francés.

El poder curativo de la realidad

Paralelismos entre el actual presidente y el general deGaulle detecta Baasner. La idea de que Europa es algo así como una extensión francesa está tan enraizada que es difícil sacarla de la conciencia colectiva. Sin embargo, “lo que a muchos franceses les sorprende es el desparpajo de su estilo, que raya casi en la agresividad”, resalta Baasner, para quien eso no cuaja en la imagen de un presidente de la Quinta República. Se declara, no obstante, optimista: muchos presidentes europeos –incluyendo cancilleres alemanes- han tendido que atravesar duras crisis antes de poner los pies en la tierra. No se descarta, entonces, que también Sarkozy pase por un proceso de depuración, “simplemente debido al poder curativo de la realidad”.

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