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Deportes

Alemania - España: ¿el mundo al revés?

España arrebató la condición de favorito al equipo alemán para la final de la Eurocopa. En Alemania, el rival infunde respeto, aunque no amilana a los germanos, que siguen creyendo en sí mismos.

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Los lugares comunes y la sorpresa: España en la final de la Eurocopa.

“Fiesta” es la palabra española más conocida en Alemania. Le siguen los ingredientes imprescindibles en un festejo ibérico: “tapas”, “jamón serrano” y “gambas”. Para la mayoría de los germanos, que asocian las tierras hispánicas con lugares de veraneo de diversa catadura -con Mallorca muy arriba en la lista-, el cliché de los alegres españoles se ha visto confirmado sólo en parte en las canchas de esta Eurocopa. Porque, aparte de la alegría con que a todas luces juega la escuadra de Luis Aragonés, en esta oportunidad lo que más llamó la atención en Alemania fue el “orden” que mantienen en sus filas para impedir el avance del rival y la gran calidad de los jugadores. “Perfección técnica” le atribuyó a los españoles el ex seleccionado alemán Günter Netzer, hoy convertido en comentarista de televisión. Y estos atributos no necesariamente encajan en la imagen farandulera que tienen los germanos de los peninsulares.

Rival inesperado

Spanische Fans

Hinchas españoles celebran la victoria frente a Rusia.

El triunfo de España sobre Rusia de seguro tomó por sorpresa a la mayoría de los alemanes, que ahora reconocen incluso que se les ha arrebatado el papel de favoritos para quedarse con la Copa Euro 2008. “Para el equipo alemán la final será inusualmente difícil, apunta Der Spiegel, explicando que “nuestro rival es técnicamente brillante, siempre peligroso y apenas abatible en la defensa”.

La lista de elogios es larga. Como ejemplo, tomemos las palabras que Der Spiegel le dedica a Sergio Ramos: “contra Rusia, Ramos demostró que hay pocos como él: fuerte en la combinación y en la lucha directa con un rival, brillante en la técnica y, sobre todo, velocísimo”.

Mentalidad ganadora

Pero los alemanes no serían los alemanes si no creyeran que pueden derrotar a quien se les ponga por delante. El analista de la citada publicación busca los flancos débiles españoles y los expertos ofrecen recetas para la victoria germana. El ex arquero de la selección alemana, Bodo Ilgner, por ejemplo, aconseja recurrir a la “capacidad de lucha” y a las “clásicas virtudes alemanas”, que no son otras que la perseverancia, la disciplina y la eficacia. En eso creen los alemanes a pies juntillas, y no sólo en materia de fútbol. Puede que sea un mito, pero es el material del que está hecha su proverbial mentalidad ganadora.

Temer a los españoles no implica derrotismo. De hecho, todas las figuras públicas consultadas vaticinan una victoria germana, comenzando por la canciller Angela Merkel, que mucho no sabe de fútbol pero ha cumplido religiosamente con la misión de ir al estadio a dar ánimo a sus muchachos en los últimos partidos. “Estoy convencida de que el equipo alemán lo puede lograr, aunque no esté en el papel de favorito”, señaló la gobernante a través de un portavoz.

Cuestión de psicología

No se trata de un clásico ejercicio de patriotismo. Los alemanes, realmente, se sienten en condiciones de ganar. Casi siempre. Y el mito futbolístico de los germanos invencibles se autoalimenta, aunque las estadísticas hablen un lenguaje mucho más modesto. Poco importa que Alemania haya hecho un papel bien poco brillante en las dos versiones anteriores de la Eurocopa, o que no haya llegado a la final del pasado Mundial de fútbol en su propia casa. Celebrar un tercer lugar el 2006 como si se tratase de la victoria, es también una virtud.

Con eso cuenta el entrenador alemán, Joachim Löw, como arma de triunfo. Él, que siguiendo el método Klinsmann apuesta por mantener a tope la condición física y síquica del equipo, cuenta con el buen resultado de su estrategia: confiar en la capacidad de sus jugadores. Los frutos, hasta el momento, le dan la razón. Por ejemplo, tanto Lukas Podolski como Bastian Schweinsteiger dan la impresión de revivir en las filas de la selección e incluso Lehmann, que no está en su mejor momento por falta de oportunidades de defender el arco en su equipo, el FC Arsenal, parece ir recuperando su forma. La psicología es la clave. Claro que hará falta una buena dosis para hacer frente a España, el favorito de esta Eurocopa 2008.

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