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El Mundo

Alemania es vista con preocupación

Los sucesos de la noche de la llegada del nuevo año en Colonia cambiaron la visión de los estadounidenses. Alemania, el socio confiable de otrora, amenaza con convertirse en una preocupación, opina Gero Schließ.

Gero Schließ

Gero Schließ

¿Qué ha sido del tan ejemplar gerente de la crisis griega que logró unir a Europa? ¿Qué ha sido de la Alemania que, a pesar de todas las crisis económicas en su vecindario, sigue creciendo y cosechando ganancias? ¿Qué ha sido de la Alemania que ha enfrentado elegantemente a Putin y ahora envía a Siria aviones de reconocimiento?

Muchos estadounidenses nos habían mirado, en los últimos años, con admiración y respeto. Alemania, bajo el liderazgo de Angela Merkel, gozaba en Estados Unidos de grandes simpatías, hasta que estalló la crisis de los refugiados en Europa. Cuando Angela Merkel le abrió las puertas a los cientos de miles que huían de la guerra de Siria y buscaban refugio en Alemania, los estadounidenses aumentaron aún más su admiración. Los alemanes estaban actuando como les gusta verse a los estadounidenses: humanos, dispuestos a ayudar, hospitalarios.

Alemania "en la balanza"

Pero desde los "ataques sexuales" en Colonia la opinión de los estadounidenses se ha ido al otro extremo. Ross Douthat, del New York Times, ve a Alemania "al borde" del abismo. Según Douthat, Alemania no podrá integrar a los cientos de miles de refugiados, como lo demuestran los asaltos sexuales en Colonia. Para Ross Douthat, la canciller Merkel es la mayor culpable, y al mismo tiempo un obstáculo hacia una visión realista de la política de refugiados. Una conclusión que lleva a Douthat a pedir abiertamente la renuncia de Merkel.

Dicho sea que Douthat es el columnista más conservador del New York Times, que también ha publicado posturas totalmente diferentes. Pero también el Wall Street Journal ve a Merkel “en la línea de fuego”. El Washington Post, por su parte, habla del “mayor riesgo político” en la carrera de Merkel. Los Angeles Times habla incluso de que "el equilibrio se ha perdido”. Y lo que hasta ahora era impensable: la controversia en torno a los refugiados en Alemania se ha convertido en el tema central durante la cena cotidiana de los estadounidenses. Si bien muchos aún no pueden pronunciar Pegida con fluidez, a muchos les preocupa que Alemania fracase con su política humanitaria y aumente la radicalización de los extremos de su sociedad.

Obama tenía razón cuando en octubre del año pasado advirtió de una desestabilización política de Alemania durante una visita del presidente alemán Joachim Gauck. Según Obama, para los estadounidenses sería una gran pérdida si Angela Merkel se debilitara o renunciara, debido a la crisis de los refugiados. Obama perdería al único aliado poderoso que le queda en Europa.

Se trata también de los intereses de Estados Unidos

En el contexto de la actual campaña presidencial, en el debate sobre Alemania flotan, primordialmente, intereses estadounidenses. Un fracaso de Merkel en política de inmigración dejaría mal parados tanto a Obama como a su probable sucesora, Hillary Clinton. Quienes se oponen a una política de inmigración abierta verán en el fracaso de Alemania un mal augurio para su país.

Donald Trump ya descubrió el potencial negativo de la política de refugiados. En su estilo demagógico el candidato republicano se ha referido a los ataques de Colonia como una “masacre” y volvió a pedir el cierre de las fronteras.

Alemania es utilizada, esta vez, como ejemplo negativo en la campaña electoral de Estados Unidos. Pero ya en las elecciones de 2012 el candidato republicano Mitt Romney presentó a Europa como un monstruo burocrático excesivamente regulado, que ahogaba cualquier idea exitosa de negocios. Romney quería desacreditar con ello la supuesta ortodoxia del demócrata Barack Obama.

Miedo anticipado a los refugiados

Pero esta vez la brecha es más profunda. Aunque los medios estadounidenses acusan de “histeria” a los alemanes, son realmente las disputas electorales en los Estados Unidos las que dan vuelcos histéricos. Antes de que un solo refugiado sirio pisara suelo estadounidense la mayoría de la población expresó duro rechazo. Sin bien los ataques terroristas de París y San Bernardino justifican cierta preocupación, demagogos como Trump incitan a reacciones mucho más exageradas que las de los alemanes.

Puede que Alemania esté dividida sobre la política de inmigración, Estados Unidos ya hace mucho tiempo que lo está. El miedo a que una radicalización política en Alemania y Europa profundice las brechas dentro de la sociedad estadounidense es justificado. Los sistemas a ambos lados del Atlántico muestran un desarrollo paralelo, como ya es evidente en varios países europeos en donde partidos populistas de derecha se fortalecen cada vez más y forman parte de Gobiernos, mientras en Estados Unidos los republicanos podrían nombrar a Donald Trump como su candidato a la Casa Blanca.

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