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Europa

Alemanes se avergüenzan de Pegida

Desde hace un año el movimiento “Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente” protesta en Dresde. Residentes que ya no quieren tolerarlo reaccionan con la campaña “Dresde: corazón en vez de odio”.

Este 20 de octubre de 2014 se cumple un año de las controvertidas manifestaciones de Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente). Aunque las autoridades solo aprobaron una “marcha” este lunes, sus organizadores han invitado a orados de ultraderecha de otros países europeos.

Pero ante las demostraciones de odio de Pegida son cada vez más los alemanes que se oponen a que Dresde sea tomada por un grupo minoritario que, según ellos, no representa el verdadero sentimiento de sus habitantes. Por ello ha surgido una iniciativa bajo el lema “Dresde: corazón en vez de odio” que busca tomarse también las calles para demostrar que no todos los residentes piensan como Pegida.

“Es hora de tomar partido”

Roth, un diseñador gráfico, está "muy preocupado" por el destino de Dresde, su ciudad natal. Le angustia que casi cada día haya casos de violencia contra refugiados o sus albergues en Dresde y Sajonia. Los casos de ataques con piedras o incendios de los albergues de refugiados se han convertido en algo casi cotidiano, se queja Roth. Por eso, según este residente, es hora de tomar partido, y hacerlo significa también ayudar a proteger a quienes tienen que buscar asilo en Alemania.

Iniciativas civiles como "Dresde para todos" y la red de apoyo "Plauen juntos" trabajan en este sentido. Dentro de sus actividades se cuentan la fiesta de bienvenida que llevaron a cabo este fin de semana en la calle Gutzkowstraße de Dresde. "Queremos promover el acercamiento entre la población y los refugiados porque no basta con que nos miremos de lejos en el supermercado”, agrega Roth.

Y como la música es un puente de entendimiento cuando faltan las palabras, en las reuniones de encuentro de dichas iniciativas comunitarias los residentes y foráneos se acercan al son de las canciones o el baile. También la promoción del aprendizaje del alemán es una de las cosas más importantes para salvar las barreras del idioma. Latof, un refugiado sirio que hace 11 meses encontró aquí asilo, aprovecha sus nuevos conocimientos de alemán para servir de traductor entre los unos y los otros.

Vestigios de la dictadura comunista en la RDA

También para Martina Kappler es muy importante hacer algo para ayudar a los refugiados. Ella considera que es necesario hacer público el rechazo al hostigamiento de grupos como Pegida. Kappler cree que la xenofobia en los estados de la antigua Alemania Oriental tiene que ver con “el miedo y la inseguridad surgidos por el ostracismo obligado por la llamada Dictadura del Proletariado”.

Mientras la Alemania Federal era una sociedad abierta, en la Alemania del Este la población tenía poco contacto con el exterior y los viajes eran estrictamente restringidos, recuerda Martina Kappler, quien se aclara la xenofobia como una consecuencia del “enclaustramiento”.

Pero no todos son tan condescendientes con los vestigios sociales de la RDA. Kerstin Münch, otra residente de Dresde, se llena de ira con el descrédito de su ciudad natal a raíz de las manifestaciones y la violencia contra los refugiados. Tanto que ya hay gente que no quiere visitar la ciudad, sea como protesta contra la xenofobia o porque les da miedo.

No en vano, crece el número de habitantes y amigos de la ciudad de Dresde que se une a la campaña “#Ich bin Dresden”,(#Yo soy Dresde) y expresa su rechazo a la xenofobia, declarando su amor por una ciudad que no merece la mala fama que se está ganando en Alemania y todo el mundo.

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