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Ecología

Alcohólicos sobre ramas: la cerveza fue antes que el hombre

La musaraña arborícola es un animal nocturno, además de un empedernido bebedor de cerveza de palma. Pero a diferencia de los crápulas humanos, este pequeño mamífero emparentado con los primates nunca se emborracha.

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Las musarañas arborícolas beben cerveza cada noche, pero no se emborrachan.

En las selvas de Malasia vive la musaraña arborícola o tupaya. Este pequeño animalito con aspecto de ardilla se mueve ágilmente de rama a rama pese a circular con un alto nivel de alcohol en la sangre. Porque a la musaraña malaya le gusta la cerveza. ¿Y a quién no?

En el hombre, sin embargo, el alcohol deja claras huellas, y si sobrio no es el mejor de los trepadores, borracho aún menos. Hasta ahora la ciencia creía que los nefastos efectos del endemoniado líquido se debían a que el proceso de fermentación es una técnica relativamente reciente, y al metabolismo humano aún no le habría dado tiempo a acostumbrarse a sus resultados.

Las musarañas malayas echan por tierra esta teoría, según ha constatado un equipo de biólogos de la bávara Universidad de Bayreuth.

Dos horas en el bar

Hace 9.000 años, el ser humano produjo su primera cerveza: una eternidad para quien vive, en el mejor de los casos, no mucho más allá de los 100. Pero para la historia de una especie y para quien tanto tardó en aprender a andar erguido o a hacer fuego, 9.000 años no son más que un instante. Los mamíferos no están acostumbrados a ingerir alcohol, por eso las borracheras y por eso las resacas, era hasta ahora la idea dominante.

Sin embargo, la naturaleza sabe como siempre de todo un poco más. En las selvas malayas existe una palma que fermenta su propia cerveza. Lo hace a lo largo de todo el año para atraer a los insectos que han de polinizarla. Y dos horas cada noche se sientan las musarañas a beber en la palma: pasan en este bar selvático más tiempo que comiendo.

El equipo que dirigen Annette Zitzmann y Frank Wiens ha espiado a los animalillos con ayuda de cámaras y trasmisores de radio. En los pelos de las musarañas han encontrado rastros de alcohol que deberían bastar para que mostrasen claros síntomas de ebriedad. Pero no es así. Una borrachera a estas alturas y con tantos enemigos podría ser mortal. Las musarañas aguantan bien la cerveza.

Pensando en las musarañas

“El alcoholismo entre las musarañas arborícolas parece ser resultado de la selección natural”, dice Wiens. El metabolismo de estos animales habría evolucionado hasta convertirse en una eficiente máquina de eliminar alcohol, y éste debe tener, eso suponen los biólogos de Bayreuth, efectos psicológicos positivos en las musarañas.

El grupo internacional de científicos en torno a Wiens y Zitzmann ha estado pensando en las musarañas hasta descubrir que para ellas el consumo crónico de alcohol es, al contrario que para los humanos, algo bueno. Y, puesto que hombre y musaraña comparten parientes cercanos, los primates, los biólogos han puesto en entredicho la premisa de que fuimos los primeros mamíferos en darnos a la alcoholemia.

“Los estudios sobre estos increíbles seres nos permiten saber más sobre las causas y los efectos del alcoholismo en un mundo natural complejo”, asegura Wiens. Al fin y al cabo, las musarañas llevan 55 millones de años bebiendo cerveza, y nosotros tristes 9.000.

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