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La prensa opina

Alarma europea ante referéndum de Irlanda

La reforma de la UE se juega en el referéndum irlandés, de resultado incierto. Los editoriales recuerdan la debacle de Francia y Holanda y advierten de las fatales consecuencias de un 'No' al Tratado de Lisboa.

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La Unión Europea ante una nueva prueba de fuego.

Financial Times: “Muchos electores dicen que votarán ‘No’, simplemente porque no entienden el tratado. Otros quieren manifestar de esa forma su protesta contra el establishment, que apoya en pleno la opción ‘Sí’. El debilitamiento económico y la inmigración son otros puntos polémicos. Someter el Tratado a semejante referéndum es absurdo. El texto no contiene nada que pudiera afectar negativamente los intereses irlandeses o que conculque en forma sustancial la Constitución de ese país. De seguro no es perfecto. Ningún acuerdo negociado entre 27 países puede serlo. Pero los electores irlandeses estarían mal aconsejados si lo desechasen. No hay un ‘No’ gratuito. Irlanda se debilitaría en Europa, y Europa en el mundo”.

El pecado original de la UE

Corriere della Sera, de Milán: “Las últimas encuestas antes del referéndum irlandés del jueves indican que el resultado está en la cuerda floja, pero indican también con toda claridad lo siguiente: si el desenlace del único referéndum sobre el Tratado de Lisboa es tan incierto, ello obedece a que lo que evidentemente ha salido mal en la construcción de Europa todavía se mantiene ostensiblemente presente, pese a que la Unión Europea ha intentado durante dos años dejar atrás la debacle constitucional del 2005. (...) Europa corre peligro de seguir prisionera de su pecado original. Éste consistió en haber ampliado la unión irreflexivamente en 2004, antes de haber reformado las instituciones, en lugar de hacerlo a la inversa, que hubiera sido más lógico. Pero así están las cosas y de nada sirve lamentarse”.

Obstinación irlandesa

La Stampa, de Turín: “Todos los demás países de la Unión Europea se cuidaron muy bien de someter el Tratado de Lisboa a referéndum. Estos asuntos son demasiado importantes como para dejar que sea la población la que decida, y 15 de los 27 parlamentos ya han ratificado el tratado en el nombre del pueblo. Pero los irlandeses –y eso es sabido- son obstinados y, por lo tanto, serán los únicos que voten sobre el texto. En consecuencia, existe el peligro de que se repita un espantoso escenario. El 2005, los ciudadanos de Francia y Holanda echaron por tierra el tratado europeo, que tuvo que ser remendado con esmero y rebautizado”.

Alarma justificada

Les Dernieres Nouvelles d’Alsace, de Estrasburgo: “La fragilidad corresponde a la naturaleza intrínseca de la Unión Europea. La opinión pública se indigna con una ironía de miras algo cortas. A menudo apunta contra la imagen más distorsionada y negativa de una tiránica y con frecuencia demasiado poderosa burocracia. Incluso cuando las estrellas europeas son dadivosas como en Irlanda, pierden su fugaz brillo apenas decae la generosidad. (...) La maraña de directrices ha hecho olvidar que Europa es un oasis del diálogo, la concertación y el sentido común en un planeta plagado de individualismos nacionales. La crisis de la UE de los 27 no es sólo un pequeño accidente en el curso de una historia de permanente progreso. Ella representa un peligro mortal para una estructura que todavía puede derrumbarse bajo los embates de múltiples individualismos. No es demasiado pronto para hacer sonar la alarma”.