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América Latina

Acuerdo UE-Cuba: hasta la próxima en La Habana

Con un capítulo comercial casi terminado y una cita en La Habana se cerró la IV ronda entre la UE y Cuba. Para concluir el acuerdo de cooperación lo que falta es confianza mutua, dice especialista consultado por DW.

Con el capítulo comercial casi terminado, un amplio esbozo del de cooperación y modestos avances en el de diálogo político se cerró la cuarta ronda de negociaciones entre la UE y Cuba. A finales del verano, en La Habana, se volverán a encontrar.

Hasta eso esperan haber preparado mejor puntos sensibles en los que difieren en el campo económico, de reformas sociales o migración. Aunque parece no correr prisa, se sigue barajando la posibilidad de concluir este año.

Una ronda más, una buena noticia

“Ya es una buena noticia que esta ronda no interrumpa el diálogo”, dice a DW Xavier Declercq, director adjunto de Oxfam-Solidarité en Bélgica. Después de años de seguir las relaciones entre la isla y los europeos resalta que sería un error focalizarlo todo el diálogo en los derechos humanos.

“Es un viejo juego. Cuba pone a la Unión Europea frente a sus propias contradicciones; la UE es monotemática en cuanto a derechos políticos”, afirma. Quizá precisamente por eso, por lo pronto, el diálogo sobre derechos humanos tendrá un espacio especial, y estará en manos del representante especial para derechos humanos de la UE, Stavros Lambrinidis. Un encuentro se prevé antes de finalizar junio.

¿De qué se trata?

Se trata de crear una plataforma para profundizar la relación con Cuba para los años venideros: Europa es el primer inversionista en la isla y se segundo socio comercial. Empresas europeas están presentes ahí desde hace 25 años, pues a diferencia de las estadounidenses, las relaciones nunca se han interrumpido.

EU Kuba Flagge

“La pregunta es a qué tipo de acuerdo van a llegar”, sigue el especialista, “pues los últimos acuerdos comerciales de una UE cada vez más liberal no le interesan a Cuba. Concretamente, les interesa que haya inversión extranjera en su país, pero quieren garantizar que la inversión no tenga todos los derechos y que el país no tenga todos los deberes”.

La inspiración para el tipo de acuerdo que cabría esperar puede venir, así fuentes oficiales, de los muchos acuerdos bilaterales que ha concluido la UE alrededor del mundo.

Prisas, presiones

El avance de las relaciones entre Washington y La Habana parece no inquietar a los negociadores europeos: no es una competencia, la normalización de las relaciones entre la isla y su gran vecino será buena para la región y para Europa, reza el estribillo oficial.

Sin embargo, “yo sí creo que más presión. Delegaciones estadounidenses entran y salen de Cuba constantemente. Y las empresas europeas temen que las mejores inversiones se vayan a manos de Estados Unidos”, afirma Declercq.

“A La Habana le parece bien este diálogo con la UE. Tener acuerdos bilaterales con los países europeos le da calma para buscar el mejor acuerdo que acabe por enterrar lo que nunca ha sido ni posición ni común. No obstante, no queda claro que sin ella, haya necesariamente más inversión europea en Cuba, un mercado de sólo diez millones. Tengo más bien la impresión de que la mirada de Cuba está más bien puesta en América Latina. Y no es Venezuela. Es Brasil”, afirma.

“No obstante”, concluye el especialista, “estoy seguro que la UE tiene experiencias únicas que interesarían a Cuba. Para ello, sin embargo, necesitan desarrollar un poco más la mutua confianza”.

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