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América Latina

Acuerdo sobre el agro, “corazón del conflicto colombiano“

El acuerdo sobre reforma rural entre el gobierno de Colombia y las FARC es visto como una señal muy importante por analistas consultados por DW, que ven con renovado optimismo la posibilidad de avanzar hacia la paz.

“Nada está acordado hasta que todo esté acordado”, puntualiza el comunicado conjunto de las delegaciones del gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia (FARC). Pero el anuncio de acuerdo en el primer punto de las conversaciones de paz celebradas en La Habana alienta nuevamente las esperanzas de poner fin a un conflicto de medio siglo, que ha cobrado numerosas víctimas y ha dejado casi un millón de desplazados.

De “paso fundamental” calificó el presidente José Manuel Santos este acuerdo denominado “Hacia un nuevo campo colombiano: reforma rural integral”. La politóloga Sabine Kurtenbach, del Instituto de Estudios Globales y Regionales (GIGA), coincide: “Yo creo que es una señal sumamente importante, porque el tema del agro es el corazón del conflicto en Colombia. Si allí no se hubiera logrado un acuerdo, las conversaciones no habrían ido a ningún lado.”

Conciliar modelos aparentemente inconciliables

También Saruy Tolosa, asesor científico de la Fundación Friedrich Ebert (FES) en Bogotá, destaca que el problema del agro “es uno de los puntos históricos por los cuales este conflicto ha durado más de 50 años. Y era un punto en el que considerábamos que iba a haber la mayor cantidad de dificultades para lograr algunos acuerdos”.

Tolosa, experto en el área de seguridad pública y ciudadana, subraya la relevancia de este acuerdo entre enemigos históricos. “Lo que me parece más importante es que hayan logrado conciliar dos modelos de desarrollo que parecían inconciliables: por un lado, el gobierno ha logrado poner sobre la mesa la garantía y el respeto de los derechos de propiedad, pero, por otra parte, las FARC también han logrado que el gobierno reconozca que existen desigualdades históricas y estructurales en la posesión de la tierra y que, de una u otra manera, tiene que haber grandes cambios en términos de la distribución agraria en el país”, explica el asesor de la FES.

Del acuerdo al hecho…

Sabine Kurtenbach, politóloga.

Sabine Kurtenbach, politóloga.

El comunicado afirma que lo convenido “será el inicio de transformaciones radicales de la realidad rural y agraria de Colombia con equidad de democracia”. Junto con mencionar programas de desarrollo social en el sector agrario, puntualiza que se “busca que el mayor número de habitantes del campo sin tierra o con tierra insuficiente, puedan acceder a ella mediante la creación de un Fondo de Tierras para la Paz”.

Sabine Kurtenbach recuerda que “el gobierno del presidente Santos ya empezó un programa de restitución de tierras para la gente que había sido desplazada”, pero advierte que la materialización de ese plan también ha demostrado las dificultades que conlleva. Por eso, la politóloga del GIGA hace hincapié en que lo fundamental será la puesta en marcha de reformas. “Hemos visto acuerdos de paz muy bonitos en América Central, donde se cumplió solo una parte. Por ejemplo, en Guatemala, lo que se acordó en el tema de los pueblos indígenas no se cumplió”, indica, subrayando: “Al fin y al cabo, la firma de un acuerdo es un primer paso y luego lo importante es que se implemente”.

Participación política

El dirigente de las FARC Rodrigo Granda habla con la prensa en La Habana.

El dirigente de las FARC Rodrigo Granda habla con la prensa en La Habana.

Pero para llegar a un acuerdo de paz para Colombia todavía falta bastante trecho. Uno de los temas más delicados a tratar todavía es el de la futura participación política de las FARC. “Habrá que encontrar formas que permitan a las FARC dejar las armas y participar de algún modo en la política colombiana y, al mismo tiempo, brindarle justicia a las víctimas de la violencia de ambos lados”, dice Sabine Kurtenbach, acotando que probablemente se discuta una reducción de las penas, pero no una amnistía. “Es un punto crítico, en el que hay una polarización muy grande dentro de la opinión pública colombiana; también en el ámbito internacional mucho ha cambiado, con la Corte Internacional de Justicia” que podría entrar en acción si el sistema judicial nacional no actúa, explica la analista.

Pero, en términos generales y a pesar de que la cautela se impone, la coyuntura parece propicia para avanzar en un proceso de paz que ha sido tan esquivo en las pasadas décadas. Según Tolosa, una de las cosas más importantes de este primer punto de entendimiento “es que le está mandando un mensaje positivo al país, en el sentido de que los acuerdos son posibles y de que ha valido la pena esperar estos seis meses por un primer acuerdo”.

Autora: Emilia Rojas Sasse

Editora: Claudia Herrera Pahl

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