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Europa

Acoso sexual en Europa: ¿cuestión de sensibilidades?

¿Contar chistes sexuales, es ya una forma de acosar? ¿O solo se puede hablar de acoso sexual cuando hay manoseo? Una encuesta revela diferentes grados de tolerancia en distintos países europeos.

El acoso sexual puede tener muchas caras: un masaje no solicitado en el cuello, una palmada en el trasero, un brazo que enlaza una cintura. Si un hombre fuerza a una colega a mirar un porno, está claro que la mayoría lo catalogaría como un acto de acoso. Pero, ¿qué ocurre con un piropo aparentemente simpático a una chica que lleva un vestido ajustado?

El caso Weinstein puso al descubierto los abismos de los comportamientos impropios. El hashtag #MeToo pone en evidencia cuántas mujeres han sido víctimas de hombres que se propasan. Pero los críticos advierten que no queda claro qué exactamente es lo que han vivido "también” estas afectadas.

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En materia de acoso sexual, las mujeres –y también los hombres- tienen percepciones diferentes. Lo que unas encuentran halagüeño, es un exceso para otras. Así lo pone de manifiesto una encuesta realizada por el instituto demoscópico YouGov en siete países europeos. 8500 mujeres y hombres fueron consultados.

Manoseo inadmisible

Casi todos consideran que si un hombre intenta fotografiar a una mujer debajo de la falda, o si la insta a prácticas sexuales, está cometiendo acoso. Manosear el trasero también es considerado inaceptable en todos los países europeos occidentales.

Los alemanes parecen tener un límite de tolerancia relativamente alto: solo una tercera parte considera que los chistes de contenido sexual son una forma de acoso. En Gran Bretaña, en cambio, molestan a un 67 por ciento de los encuestados. También las miradas al escote son mal vistas por la mayoría de las británicas. En Francia, pedir una cita ya es un tabú. En ninguno de los otros seis países donde se llevó a cabo la encuesta la gente es tan severa.

Problema a nivel de la Unión Europea

¿Pero cómo es la situación en el resto de los países de la UE? "El acoso sexual es un problema muy extendido en Europa”, constata Joanna Goodey, directora de un amplio estudio de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA). De éste se desprende que el 50 por ciento de las mujeres ha sido alguna vez víctima de acoso sexual en el Viejo Continente.

Para este estudio fueron entrevistadas 42 mil mujeres, de los 28 países de la UE, sobre sus experiencias con las formas de acoso más frecuentes: desde besos robados a la fuerza hasta mensajes de texto o e-mails de claro contenido sexual.

Escandinavia sobresale negativamente: el 81 de las suecas dice haber sido acosada sexualmente de una u otra forma. La tasa es similar en Dinamarca, Holanda y Finlandia. También tres cuartas partes de las francesas comparten semejantes experiencias. En el otro extremo se encuentra Bulgaria: solo un 24 por ciento de las mujeres dice haber sufrido acoso sexual de alguna especie. Parecidos son los resultados en Rumania y Polonia.

Infografik Karte Sexuelle Belästigung Europa SPA

A primera vista sorprende esa gran diferencia. Pero Joanna Goodey propone una explicación. Señala que en Suecia, por ejemplo, hoy en día es normal denunciar abusos sexuales. A diferencia de lo que ocurre en Europa del este, los suecos discuten desde hace años sobre la igualdad entre los sexos.

Multas y reclusión

La Convención de Estambul de 2011, un acuerdo del Consejo de Europa contra la violencia contra mujeres, apunta también explícitamente contra el acoso sexual. El artículo 40 contempla consecuencias penales o legales para "cualquier forma de comportamiento de índole sexual involuntario, verbal, no verbal o corporal,  dirigido a herir la dignidad de una persona”. Pero eso dista de haber sido puesto en práctica en todos los países.

En Alemania, el problema fue minimizado durante años. Solo desde la reforma del derecho penal en la materia se ha tipificado el acoso sexual como delito. Los manoseos pueden acarrear multas o penas de hasta dos años de cárcel. En Francia, el acoso sexual puede ser sancionado con dos años de prisión y hasta 30.000 euros de multa. La pena puede ampliarse a tres años, si el acosador es un jefe que abusa de su posición de poder.

Ver el video 05:01

"¿Te tocan el trasero como si nada?" #metoo

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