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Opinión

¡Acaben ya con las negociaciones con Turquía!

La UE discute el congelamiento de las negociaciones de adhesión con Turquía, pero el ministro turco de Asuntos Europeos insiste en la plena adhesión. Esto es teatro político de la ilusión, dice Barbara Wesel.

Basta con repetir la afirmación política más improbable con la suficiente frecuencia para que al final la gente crea hasta lo más absurdo. Esa es la mejor receta. Y el Gobierno turco muestra su maestría en este arte.

El ministro deAsuntos Europeos de Turquía, Ömer Celik, usó durante su visita a Bruselas la lógica de que la mejor defensa es un buen ataque. La crisis en la relaciones mutuas tiene más que ver, según él, con problemas de comunicación. Los europeos simplemente carecen de la adecuada comprensión de Turquía, asegura el jefe negociador. Por lo tanto, el problema se encuentra en la Unión Europea, porque después del intento de golpe de Estado, la UE ha mostrado muy poca simpatía con el Gobierno de Ankara y con la necesidad de luchar contra sus enemigos por todos los medios.

Esta justificación para las detenciones en masa, la tortura, las purgas y la abolición de la libertad de prensa se puede oír desde hace meses. Todo esto se encuentra en el manual de los gobernantes totalitarios. Pero, ¿Celik realmente quiere convencer con esta actuación? Eso no pone a Turquía ni un milímetro más cerca de la adhesión, por el contrario. Quien escucha esta propaganda queda más convencido de que Turquía ha perdido la oportunidad de ser parte de la Unión Europea en un futuro próximo.

Además, Celik también le echa la culpa a otros factores: la xenofobia europea, el rechazo al islam y también el ascenso de la extrema derecha son las verdaderas razones de la crítica al Gobierno turco. ¡Todo esto culmina en que el ministro europeo dice que su país es una democracia europea impecable!

Esta Turquía no es una candidata creíble

La aparición surrealista de Ömer Celik no tiene otro propósito que el de dar al Gobierno de Erdogan una plataforma para difundir otra vez su propaganda totalitaria en Bruselas. Pero, ¿por qué debemos permitir que eso continúe? El presidente y sus seguidores, finalmente, no tienen ninguna intención de reconocer los principios europeos y los valores democráticos en el futuro. Y se les da la oportunidad única de difundir sus distorsiones de la verdad frente a grandes audiencias.

Angela Merkel y otros líderes han adoptado hasta ahora la justificación de que quieren mantener los canales de comunicación abiertos con Turquía. Esto es una farsa, porque en realidad no hay ningún cambio real, Ankara ignora las exigencias europeas, repudia continuamente los principios democráticos y está cada vez más lejos de ser parte de UE. De hecho, las negociaciones con Ankara están congeladas. Sería mejor que eso se declarara públicamente para no confundir a los ciudadanos.

No dejaremos que nos chantajeen

A pesar de que el invierno pasado la canciller cerró el acuerdo con Turquía sobre los refugiados, fue advertida del riesgo de chantaje que este implicaba. Y he aquí: desde hace días los turcos amenazan nuevamente con abrir las puertas a los miles de inmigrantes que van camino a Europa.

Hasta ahora, los gobiernos de la UE ni siquiera cumplen con la demanda del Parlamento Europeo de congelar al menos las negociaciones de adhesión. Sin embargo, deberían ponerles punto final oficialmente. ¿Cómo pueden seguir con el cuento de las negociaciones en vista de los abusos flagrantes contra la prensa y la oposición en Turquía? La línea roja fue traspasada hace rato; no hay que esperar a que se restablezca la pena de muerte.

Es exactamente este tipo de política ambigua, poco sincera, con la que juega el populismo. Berlín, París y otros deben, finalmente, tener el valor de hacer lo inevitable y poner fin a estas pseudo negociaciones de adhesión. La UE debe dejar claro que la respuesta a Erdogan sólo puede ser: "¡Así no!. ¡No con Europa!". Eso sería una importante contribución a la honestidad en la política europea.