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Alemania

3000 euros de indemnización para un asesino

En un interrogatorio un policía amenazó a un secuestrador confeso para que le dijera el paradero de su víctima. El estado de Hesse tendrá que pagar a este asesino una compensación por amenaza de tortura.

Der Vorsitzende Richter am Landgericht, Christoph Hefter, sitzt am Donnerstag (04.08.11) vor Verkuendung der Entscheidung im Fall Magnus Gaefgen im Landgericht in Frankfurt am Main. Der Kindsmoerder Magnus Gaefgen bekommt eine Entschaedigung vom Land Hessen. Das Frankfurter Landgericht sprach dem 36-Jaehrigen am Donnerstag 3.000 Euro zu. Seine Klage auf Schmerzensgeld wiesen die Richter jedoch ab. Gaefgen hatte das Land verklagt, weil ihm ein Polizist nach seiner Festnahme Gewalt angedroht hatte, um das Versteck des entfuehrten Bankierssohn Jakob von Metzler zu erfahren. (zu dapd-Text) Foto: Martin Oeser/dapd

Fall Magnus Gaefgen Dossierbild 3

Un veredicto revuelve los sentimientos de una nación. Magnus Gäfgen –en la cárcel por secuestro, asesinato y extorsión- será compensado con 3000 euros porque durante su interrogatorio fue amenazado por la Policía. ¿Un triunfo de la protección de los derechos humanos? ¿Un absurdo del Estado de derecho? ¿Una burla a la familia de la víctima?

Los hechos

El 27 de septiembre de 2002, Magnus Gäfgen secuestró al hijo de un banquero, Jakob de once años, y lo asesinó. Poco después, exigió de sus padres un millón de euros como rescate.

El 29 de septiembre es entregado el dinero; el 30 de septiembre, Gäfgen se compra un ticket de avión y no da señales de contactar con el niño, a quien todavía creían vivo. La Policía decide aprehenderlo. Gäfgen confiesa el secuestro, pero no revela el paradero de Jakob.

El 1 de octubre, Wolfgang Daschner, comisario de lo criminal, ordena coacción en el interrogatorio. El oficial encargado amenaza al acusado con “dolores inimaginables” si no confesaba el paradero del niño. Gäfgen condujo a las autoridades hasta el lago donde había dejado el cuerpo debajo de un muelle. El caso de Jakob sumió a Alemania en un controvertido debate en torno a la coacción en situaciones extremas.

El debate

Magnus Gäfgen, en ese entonces,era estudiante de leyes; un año después fue condenado a cadena perpetua. No obstante, su defensa acusó a la policía de haber usado medios no permitidos para conseguir la información. En Alemania –suscriptora de la Convención Antitortura de Naciones Unidas- la tortura es ilegal; también lo es la amenaza con tortura.

Gäfgen 2011 Flash-Galerie

Magnus Gäfgen, marzo 2011

Dachner y su subalterno fueron amonestados y multados; de todos modos, el abogado defensor de Gäfgen llevó el caso al Tribunal Federal, al Constitucional y finalmente a la Corte Europea de Derechos Humanos exigiendo una indemnización por tortura.Y el tribunal europeo le dio la razón: el argumento de la utilización de la tortura como medio para salvar a alguien es inconstitucional, pues “el honor de una persona es intocable”.

Los derechos del asesino

“Que me hayan amenazado y empujado me traumatizó'”, declara Gäfgen, ahora de 36 años, a la salida de la audiciencia en donde el tribunal de Hesse, basándose en el veredicto de la corte europea, le reconoce el derecho a una compensación de 3000 euros. “Este veredicto es una señal clara a favor de los derechos humanos”, declaró el abogado defensor.

Como fuere, el diario Müncher Merkür se hace eco del otro lado de la moneda: “muchos ciudadanos se ven heridos en su percepción de la ley... es muy difícil de aguantar que una persona reclame incansable y exitosamente sus derechos, cuando ella misma robó a un muchachito el derecho a la vida”.

Magnus Gäfgen und sein Verteidiger Hans Ulrich Endres

Magnus Gäfgen y su abogado defensor, Hans Ulrich Endres. julio de 2003

Aunque el caso es emocionalmente controvertido, “decisiones como ésta son el precio que debemos pagar si queremos vivir en un Estado de derecho”, explicó a la agencia dpa Ulfrid Neumann, catedrático de Filosofía del Derecho. “El Estado de derecho vive de imponerse prohibiciones categóricas, que no pueden ser suspendidas en situaciones extremas”, añade, “por brutal que haya sido el autor del delito”.

Autora: Mirra Banchón (dpa/stern/dlr)
Editora: Emilia Rojas

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