200 años de una Constitución para los españoles “de ambos hemisferios” | Política | DW | 19.03.2012
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Política

200 años de una Constitución para los españoles “de ambos hemisferios”

Porque nació el 19 de marzo de 1812, día de San José, fue bautizada como “La Pepa”. Hija de su tiempo y a la vez revolucionaria: la Constitución de Cádiz estaba escrita para los españoles de todos los continentes.

El rey de España, Juan Carlos I, pronuncia un discurso en conmemoración del bicentenario de la Constitución de Cádiz.

El rey de España, Juan Carlos I, pronuncia un discurso en conmemoración del bicentenario de la Constitución de Cádiz.

En octubre de 1807, España había abierto sus fronteras a las tropas napoleónicas para que invadieran Portugal. Éstas, sin embargo, no tenían orden de atacar únicamente el flanco atlántico de la Península Ibérica, sino el conjunto de su territorio.

Contra el “enemigo francés” se alzó entonces el pueblo, dando origen a una guerra de independencia y a un espacio de libertad, abierto por la contienda bélica. En él vivió el país su primera experiencia constitucional. La Carta Magna resultante fue promulgada en el Oratorio de San Felipe Neri, en Cádiz, el 19 de marzo de 1812, tras dos años de sesiones constituyentes. En ella se recogían los derechos y deberes de los españoles “de ambos hemisferios”.

Un nuevo Imperio, una nueva monarquía

La Iglesia Oratorio de San Felipe Neri, en Cádiz, fue uno de los lugares en los que se reunieron las Cortes a principios del siglo XIX.

La Iglesia Oratorio de San Felipe Neri, en Cádiz, fue uno de los lugares en los que se reunieron las Cortes a principios del siglo XIX.

200 años después de que en su interior se aprobara la primera Constitución de una nación que se entendía a sí misma como transoceánica, llegaron este lunes (19.03.2012) los reyes de España al Oratorio de San Felipe Neri. Fueron los antepasados de Juan Carlos I quienes, sin pretenderlo, posibilitaron el experimento liberal que ahora se conmemoraba.

En un oscuro episodio de la historia española conocido como “las abdicaciones de Bayona”, Carlos IV y Fernando VII entregaron la Corona del país a Francia, dejándolo en manos de un monarca extranjero -José Bonaparte, hermano de Napoleón- que nunca consiguió aceptación. En Cádiz, las Cortes se reunían como un acto de manifiesto rechazo al dominio galo, y de organización del poder en nombre del “rey ausente”.

“La nación española estuvo muy por encima de sus máximas autoridades”, sostuvo Juan Carlos I en San Felipe Neri. “Es justo reconocer a quienes, en medio de grandes dificultades, afrontaron la responsabilidad política y culminaron una formidable empresa de superación nacional”, añadió.

La costa sur española se eligió porque la guerra contra Napoleón podía obligar a un apresurado exilio. Allí se instalaron diputados elegidos de todas las provincias, lo que incluía también a representantes de las colonias latinoamericanas. La intención era transformar el viejo Imperio en un nuevo Estado, el sistema al estilo del Antiguo Régimen en una moderna monarquía constitucional.

Hoy, la “La Pepa” no puede ocultar sus contradicciones y su falta de equidad real en muchos puntos, hacía ver el historiador peruano José Agustín de la Puente en el artículo De la Bastilla a La Pepa: las independencias y las ideas venidas de Europa, publicado por Deutsche Welle. Pero, entendida en su contexto, fue revolucionaria: reconocía la división de poderes, la soberanía nacional y las libertades individuales de los españoles, y como españoles entendía a todos los ciudadanos que habitasen las tierras hispanas de entonces.

“Vocación iberoamericana”

El rey de España se refirió a la Constitución de Cádiz como un documento de vocación iberoamericana.

El rey de España se refirió a la Constitución de Cádiz como un documento de "vocación iberoamericana".

Acerca de la “vocación iberoamericana” de la Constitución de Cádiz habló Juan Carlos I en su discurso. En una época en la que los Estados latinoamericanos se encontraban al borde de la independencia, el texto gaditano ejerció influencia, y sirvió de referente a los nuevos países una vez concluidos los procesos secesionistas, dijo Juan Carlos I. El monarca instó a seguir estrechando los lazos que unen a ambos lados del Atlántico y describió como escenario idóneo para tal cosa la próxima Cumbre Iberoamericana, que simbólicamente se celebrará en Cádiz en noviembre de 2012.

Y es que, “La Pepa” cumple 200 años y los españoles siguen encontrándole actualidad. Un “espíritu de concordia” y un “compromiso cívico" similar al de los años constituyentes de principios del silgo XIX pedía Juan Carlos I para los difíciles momentos por los que pasa actualmente el país europeo. "Los gaditanos nos enseñaron que, en tiempos de crisis, no sólo hay que hacer reformas sino que también tener la valentía de llevarlas a cabo", declaró por su parte el presidente español, Mariano Rajoy, que se refirió con ello a las que su Ejecutivo planea aplicar y que llamó al documento “la primera Carta del Atlántico”.

En cuanto a la Constitución de Cádiz y su destino final: fue uno de los mismos Borbones, antepasado de Juan Carlos I, que sin quererlo la había propiciado quien acabó con ella. Derrotados los ejércitos franceses volvieron los reyes depuestos a los tronos de Europa. Fernando VII, el Deseado, regresó a España en diciembre de 1813, y el 4 de mayo de 1814 ordenó la disolución de las Cortes, la derogación de la “La Pepa” y la detención de todos los diputados liberales. La decepción por este nuevo golpe del absolutismo tuvo tanto impacto en los deseos de segregación americanos como la misma Carta Magna, o incluso más.

Autora: Luna Bolívar Manaut

Editora: Rosa Muñoz Lima

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