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Así es Alemania

20 años de Erasmus: movilidad estudiantil en Europa

Hace 20 años, el Programa Erasmus inició su andadura: un sistema de intercambio de estudiantes entre las universidades europeas, impulsado por la UE, que tiene muchas más vertientes que la puramente formativa.

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Erasmus: uno de los mejores medios para la integración europea.

“Vete y diviértete”, suele ser el consejo que los profesores de universidad europeos dan a sus estudiantes Erasmus, es decir, a los más de 154.000 jóvenes que cada año reciben de las instituciones comunitarias una beca para cursar de tres a 12 meses en otro país de la Unión Europea.

“El número de becas que se conceden está limitado por el dinero del que disponemos: tienes tantos millones de euros y con eso te da para tantos estudiantes. Nosotros entregamos un presupuesto a las universidades, en función de lo que aprueban el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros, y ellas lo gestionan”, explica a DW-WORLD José Puigpelat, representante de la Dirección General de Educación de la Comisión Europea.

20 Jahre Erasmus

El Erasmus cumple 20 años.

Las universidades reparten los fondos entre sus facultades y escuelas superiores. Éstas se ponen en contacto, en función de las demandas de los alumnos, con centros homólogos en el extranjero europeo. El trato suele ser, aunque no siempre paritario, de plaza por plaza: dos estudiantes alemanes de la facultad de medicina de Heildelberg, por dos estudiantes españoles de la facultad de medicina de Valencia.

Para el estudiante, el proceso no es más complicado que rellenar un formulario en el que puede solicitar cuantos destinos quiera de los que ofrezca su facultad. El centro de origen selecciona a los becarios en función de sus propios criterios. El centro de acogida se reserva el derecho a rechazar al estudiante, cosa que no suele suceder, y a exigir ciertos requisitos, como un nivel determinado de idioma.

Con un poco de papeleo pero sin más esfuerzo, 154.553 jóvenes europeos se beneficiaron en 2006 de uno de los instrumentos más efectivos de la integración europea.

Gastos adicionales

Logo ESN

Alemania, España, Francia, Gran Bretaña e Italia: los más activos en Erasmus.

“Desde el principio se dejó claro que el Programa Erasmus era una ayuda financiera, y no una beca completa”, comenta Puigpelat. Para una beca completa, los 140 a 200 euros mensuales que recibe un estudiante Erasmus resultan claramente insuficientes. “La filosofía de Erasmus es: estudiar cuesta, también en tu país. Pero si te vas a otro país te va a costar más, así que con el dinero del Erasmus te cubrimos esos gastos adicionales. Aunque es cierto que los ciento y pico de euros no son gran cosa y deberían de ser más”.

Sin embargo, los estudios desvelan que lo reducido del apoyo financiero no es un obstáculo para los chicos y chicas europeos. “Las encuestas demuestran que en el Programa Erasmus no sólo participan las elites. Sí que es cierto que en cualquier país europeo los estudiantes suelen ser, en general, de una clase social más elevada que los no estudiantes. Pero los Erasmus reflejan la composición social de los estudiantes en general.”

Atravesando Europa

En el Programa Erasmus, España es el país que más alumnos acoge: 26.625 en 2005/2006. “Porque hay mucho interés por aprender español”, dice Puigpelat, y es el tercer emisor de estudiantes. Alemania es el país que más estudiantes envía: 23.848 el pasado año, y es el tercer receptor.

Bulgaren feiern EU Beitritt

El desempleo juvenil es en los países del este de Europa aún más grave que en el oeste.

Con las estadísticas como fuente, entre estos dos países y Francia, Gran Bretaña e Italia, circula el grueso de la movilidad estudiantil en Europa, “pero también son países con muchos habitantes”, puntualiza Puigpelat, y no hay que despreciar la importancia de los otros Estados miembros, sobre todo, de los que menos tiempo llevan pudiendo disfrutar de las ventajas del ser europeo.

“La ventaja [laboral] de haber pasado un tiempo fuera, de hablar otros idiomas, es menor para los jóvenes de los países europeos occidentales, como podamos ser España, Alemania, Reino Unido o Francia, que para los chavales de la Europa del este”, comenta a DW-WORLD la economista española y profesora de la Universidad de Castilla la Mancha, María Ángeles Davia.

“En Europa occidental, como cada vez son más los jóvenes que se van al extranjero, el rendimiento relativo de estas estancias disminuye: se han convertido en algo habitual. Pero eso no significa que no sean importantes. En una evaluación reciente del Programa, en la que se encuestó cinco años después del Erasmus a 4.500 ex alumnos, sus empleadores coincidieron en valorar positivamente las habilidades lingüísticas y la experiencia internacional.”

¿Un año de Erasmus en lugar de precariedad laboral? ¡Siga leyendo!

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